Uncovering Ghosts

Molly Jean Bennett

Marela Zacarias has never shied away from effortful art. She is quick to mention that each of her large structural pieces require months of labor; her own and that of her team. As a young child, she was enthralled by the art projects she did at school, often recreating the process at home with added laborious elements. Zacarias has retained a penchant for layers and rigorous processes.

Zacarias’ recent work--sometimes called three-dimensional paintings-is 

sculptural in nature. Though sturdy and static, her structures appear windblown, like silk scarves caught mid-ripple. She favors materials “that every person who works in construction would be familiar with, but I use them in different ways.” The process begins with window mesh, which Zacarias affixes to her studio wall with plywood supports. She describes forming the folds in the mesh as “the most instinctive moment… like when you are skiing or dancing and you let your body move intuitively.” In this stage, she is concerned with movement, the direction of the peaks and valleys, their drapery. How one fold leads to another. Even in the early stages of creation, though, Zacarias must balance intuition with calculation. Because her pieces are often too large to be assembled in the studio, they must be created in fragments, puzzled together precisely with attention to edges.

After the screen skeleton is finished, the process of layering and sanding begins. The first coat is very thin so as not to weigh down or warp the mesh. It is like “uncovering ghosts.” The shape appears. It will take three more months--one coat a day, five days a week--to become a hard structure ready to paint.

A former muralist, Zacarias’ background is in painting. Fascinated with patterns--in nature, in textiles, in city blocks outlined on old maps--she paints heavily researched, warped geometries on the surfaces of her works. Textiles speak specifically to the folds and swells. Their patterns carry cultural histories and symbols of resistance. One of her most recent projects is a series based on research into her ancestry. A native of Mexico, Zacarias’ lineage includes Mediterranean and Arabian heritage. She investigated textiles from the regions, incorporating and reimagining the geometric patterns woven into the fabric of her identity.

In this show, a rare unpainted piece ascends the walls of the gallery. The reflective quality of the whites serves to highlight the structural process of Zacarias’ work. The omission of a painted surface amplifies the grandness in textile’s inclination to drape and reveals the careful work of many hands applying layer after layer after layer.

Marela Zacarias

Born in Mexico City, Mexico; based in Booklyn, NY

Marela Zacarias works with a labor intensive process that merges sculpture with painting. Zacarias received her BA from Kenyon College in Gambier, Ohio, and her MFA from Hunter College in New York.

www.marelazacarias.com

 

 

Marela Zacarías. La primera Raíz.

Esteban King Álvarez

La obra de Marela Zacarías explora la superficie pictórica desde una perspectiva que contempla, a un tiempo, soluciones tridimensionales de carácter escultórico. Su trabajo se mueve en el terreno de lo visual pero también a partir de la exploración sensorial del espacio. Además de piezas a pared, la artista ha desarrollado numerosos proyectos e intervenciones de sitio específico que han llevado a soluciones modulares y de gran formato sus pinturas escultóricas o esculturas pictóricas.

Proveniente de una práctica mural de índole figurativa, Zacarías comenzó a realizar desde hace varios años obras de carácter abstracto que remiten a los patrones textiles de diferentes culturas del mundo. Por otra parte, su trabajo remite a momentos específicos de la historia del arte, particularmente a las corrientes vanguardistas que se centraron en explorar la abstracción geométrica y cromática, como los diseños de la Bauhaus o las piezas e investigaciones de Josef Albers en torno el color. Sin embargo, sus obras se alejan de la asepsia modernista y de la idea de “el arte por el arte” para señalar asuntos relativos al estado de las cosas en la sociedad. 

La predilección de Zacarías por los textiles se articula desde diversos frentes. En primer lugar, le interesan porque se trata de trabajos que son realizados la mayor parte de las veces por mujeres, quienes han heredado las técnicas de fabricación, así como los motivos y formas geométricas, por medio de un conocimiento transmitido de boca en boca y de generación en generación. También, porque se trata de creaciones que han sobrevivido al embate y la voracidad del colonialismo moderno: los textiles arrojan luz sobre la historia de culturas milenarias que han sido veladas o incluso borradas de las narrativas oficiales y hegemónicas. A partir de investigaciones sobre la visualidad en diferentes partes del globo, la artista ha llevado a cabo proyectos que toman como punto de partida el trabajo textil de las culturas de América precolombina, el mundo árabe y el mediterráneo. 

Como la confección misma de textiles, el proceso de elaboración de sus piezas se contrapone al tiempo vertiginoso de la lógica corporativa y la producción en masa que caracterizan a la sociedad contemporánea. El proceso material comienza con un soporte de madera y una malla metálica con la que la artista genera formas y ondulaciones intuitivamente. Esta primera estructura es recubierta con yeso pacientemente, día con día, semana con semana, hasta conseguir numerosas capas. Una vez lijada, la superficie se convierte en el lienzo sinuoso donde se desenvuelve su práctica pictórica, basada en diseños textiles que, no obstante, nunca son copiados directamente. Aquí, la traducción de los patrones no busca ser racional o mimética, sino instintiva y poética.

En este proceso, cada obra toma varios meses antes de estar lista y, a diferencia de la producción serial industrial, es siempre única y diferente a las demás. El resultado final es una pintura ondulada que aparenta tener las cualidades de una tela: aunque se trata de piezas estáticas, las ondulaciones, junto con la selección de patrones, formas y colores, generan vibraciones y juegos de movimiento.

En La primera raíz –su primera exhibición individual en la Ciudad de México- Marela Zacarías aprovecha estas vibraciones para hacer entrar en escena lo que se ha denominado “la tercera raíz”: la herencia africana. No obstante, el título del proyecto alude a una genealogía anterior, primigenia: al hecho de que toda la humanidad proviene del continente africano. Las obras que conforman la exhibición están basadas justamente en los patrones y colores de los textiles de diversas regiones de dicho continente. La elección de esta visualidad y de esta geografía no es casual. En un momento de nacionalismos exacerbados y del resurgimiento de corrientes fascistas en diversos puntos del globo, Zacarías nos recuerda que todos somos migrantes. Como los caminos visuales que generan las secuencias geométricas en los trabajos textiles, su obra evidencia que todos somos caminantes.

Estas reflexiones no son ajenas al ámbito mexicano, como tampoco a la vida cotidiana de la artista en Estados Unidos: ambos países cuentan con una larga historia de racismo y segregación de la minorías étnicas y culturales que, desafortunadamente, sigue hasta nuestros días. Ante esta situación, la propuesta plástica de Zacarías apela a una noción de humanidad compartida, que retoma el valor intrínseco de cada cultura al tiempo que imagina un mundo donde las fronteras pueden ser difuminadas.